La Torre de los Aliatares es uno de los torreones más importantes que se conservan de la muralla musulmana del siglo XII, la mayor parte del recinto amurallado se derribó en 1476  por orden de Isabel la Católica. Tiene una ubicación estratégica, ya que se encuentra en pleno casco histórico, y desde la cual se controlaba la barbacana (estructura defensiva medieval que servía de soporte al muro de contorno) y la desaparecida Puerta del Cañuelo (actual calle Compañía).

Mide 25 metros de altura y ha sido restaurada en numerosas ocasiones. El reloj que cobija se colocó en el siglo XIX y las actuales almenas se las pusieron en el siglo XX.

A lo largo de la Edad Media se la llamó Torre de los Altares.