Junto a la Sacra Capilla del Salvador, encontrarás otro de los edificios más emblemáticos de la Plaza Vázquez de Molina, el Palacio del Deán Ortega. A parte de visitarlo, también podrás comer o alojarte en él, ya que es Parador Nacional de Turismo desde 1930.

Mandado a edificar a mediados del siglo XVI por Fernando Ortega, primer capellán mayor de la Sacra Capilla del Salvador, no llegó a alojarse en él, ya que murió antes de que se terminaran las obras. Su trazado corresponde al arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira y a Luis de la Vega.

En su fachada, concebida de forma horizontal en dos cuerpos de altura y delimitada por un pronunciado zócalo, destaca la escalinata de piedra de la puerta principal que está custodiada por dos columnas dóricas sobre pedestales donde dos ángeles sostienen el escudo de armas de Ángel Ezequiel Fernández de Liencres y Pando de Castañeda, propietarios del palacio durante 1831 a 1929. En este espacio también es recomendable que observes los numerosos surcos de las anillas que se utilizaban para atar a los caballos, así como los balcones esquinados, típicos de la arquitectura renacentista.

Como otros palacios que ya habrás podido ver en la ciudad, se caracteriza por un patio central de forma cuadrada que articula todo el edificio. Las dos alturas se levantan a partir de una galería de arcos sustentada por columnas de mármol.

El Palacio del Deán Ortega, al igual que otros monumentos que se encuentran en la Plaza Vázquez de Molina, también es Bien de Interés Cultural y forma parte del Patrimonio de la Humanidad.

Precio de la entrada

La entrada es gratuita.