Es una de las pocas iglesias góticas que te puedes encontrar en la ciudad. Situada a extramuros, se piensa que fue una fortaleza o fuerte árabe. Sin embargo, la tradición mantiene que fue una antigua mezquita.

Mandada a hacer en el siglo XVI y XVII por el obispo Suárez de la Fuente del Sauce, la Iglesia de San Isidoro presenta dos fachadas góticas en donde observarás un gótico flamígero, representado, sobre todo, en los pináculos.

En la portada sur, la que da a la calle Gradas, destacan los arcos apuntados de la puerta. Justo encima de ella, podrás observar el escudo del obispo fundador que alberga la figura de una fuente de la que sale un sauce.

La otra fachada (calle Cronista Cazabán) es muy original, ya que se entra bajando unas escaleras muy empinadas. Al igual que en la otra portada, encontrarás arcos apuntados sobre la puerta y al lado pináculos con decoración gótica flamígera.

Su interior, sin embargo, es de estilo renacentista. La iglesia tiene una sola nave de cruz latina cubierta por bóveda de cañón. Resalta el crucero que fue construido por el discípulo de Vandelvira, Alonso Barba, al estilo de la Catedral de Jaén. También, es de destacar, las grandísimas columnas corintias que abren paso a las capillas.

Precio de la entrada

La entrada es gratuita.