Es una de las pocas iglesias barrocas que encontrarás, esto es debido a que el Renacimiento, llevado a cabo por el arquitecto Andrés de Vandelvira, fue tan fuerte que permaneció en la ciudad hasta el siglo XVIII.

Fue fundada en 1250 por la orden de los Padres Redentores Descalzos, sin embargo, debido a diferentes inundaciones tuvo que ser reconstruida en varias ocasiones. La última en 1727.

La iglesia, que a la vez tiene una parte que fue convento, destaca, en su exterior, por esa alta torre y por la lonja en rampa de grandes dimensiones. En cuanto a su decoración, a base de grandes molduras y líneas quebradas de gran relieve, cabe resaltar las dos volutas, situadas encima de la puerta que da a la calle Trinidad, sobre las que se representa la Santísima Trinidad. En su otra fachada (calle Corredera de San Fernando) se encuentra sobre la puerta una hornacina que representa a San Juan de Mata.

En su interior, observarás, una planta rectangular con tres naves, que se encuentran separados por arcos de medio punto que se levantan sobre pilastras corintias. Al fondo, encontrarás, un crucero con cúpula sobre pechinas, que está decorado con motivos vegetales en yesería. En los extremos podrás ver columnas salomónicas, que se utilizan por primera vez en Jaén. No te olvides de fijarte en los estucos manieristas del siglo XVII que se encuentran en la bóveda de cañón.

El convento, donde actualmente se ubica un colegio, tiene dos claustros. El principal conecta con la Sacristía con una portada de columnas salomónicas y sigue la misma estructura del típico palacio renacentista con doble galería porticada. El secundario, conserva dos laterales, uno del siglo XVI y otro de comienzos del XIX.

Precio de la entrada

La entrada es gratuita.