Descendiente de una larga saga familiar dedicada a modelar de forma artística el barro, la cerámica de Melchor Tito trata de no olvidar la alfarería de épocas pasadas. No sólo utiliza el mismo diseño y color, sino también sigue el tradicional proceso de elaboración.

Además es uno de los pocos que sigue elaborando objetos de antaño como aceiteras (alcuzas), botijas, cántaros, platos, queseras, lebrillos o pucheros, así como cazuelas de segador, botijas de cazador, azumbres, anafres, parideras o morteros.