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Primeros asentamientos

Los primeros pobladores que se asentaron en Baeza lo hicieron durante el V milenio a.C. y en la primera mitad del IV. Su existencia se basaba en la caza y en la recolección. Durante el IV milenio a.C. son las comunidades neolíticas las que viven en pequeños sentamientos estacionales al aire libre. Éstos últimos son los que introdujeron la actividad agraria en la zona, acompañada de  importantes avances tecnológicos como la cerámica y el pulimento de la piedra.

Pero no será hasta mediados del III milenio a.C. (Edad del Cobre) cuando aparezcan los primeros núcleos urbanos. La mayor parte de ellos consistían en poblados amurallados, su economía se basaba en la agricultura y la ganadería, y los materiales usados eran la piedra y el hueso, aunque en esta etapa aparecieron los primeros elementos de metal.

En la época ibérica,siglo VII a.C.

El Cerro del Alcázar se considera un poblado ibérico y en el siglo IV a.C. ya aparece consolidado.

Época romana

Durante el Imperio Romano, siglos II y I a.C., a Baeza se la conocía con el nombre de VivatiaBiatia. En dicha época se convierte en un importante centro administrativo y de intercambio, ya que es un paso obligatorio en la ruta comercial Cástulo-Málaga, que permitía la salida de la plata extraída en las minas de Sierra Morena y de la depresión Linares-Bailén hacia la costa oriental.

Época visigoda

A partir del 550 es cuando la aristocracia goda impone su autoridad en Baeza. El carácter de centro administrativo se mantuvo y se convirtió a Baeza en el núcleo urbano más importante de la zona. El campesinado, compuesto en su mayoría por hispano-romanos, era la clase social más numerosa. Los comerciantes y empresarios eran escasos, libres y, en buena medida, judíos. La clase dirigente hispanorromana, que en un primer momento cedió sus privilegios a la aristocracia visigoda, acabó fundiéndose con ella.

La economía experimentó un cambio al agotarse los minerales. Sin embargo, la agricultura continuó siendo el sector predominante. La ganadería, sobre todo la equina, experimentó un crecimiento notorio y el comercio se vio beneficiado por la posición estratégica de Baeza y por el carácter de centro administrativo que la convirtió en el núcleo urbano más importante de la zona.

Época musulmana

El territorio de Biatia fue ocupado en la segunda década del siglo VIII por las tropas musulmanas haciendo desaparecer el poder económico de la Iglesia. La población se convierte, en su mayor parte, al Islam.

En esta época la ciudad es conocida como Bayyasa. En la primera mitad del siglo IX Abd-Al-Rahman II tiende a potenciar las construcciones públicas. A finales de este siglo el Emirato impulsa un proceso de “estatalización” que lesiona los privilegios e intereses de las poderosas familias árabes y de los grandes señores muladíes, que inician insurrecciones y revueltas. A la muerte de Abd Allah le sucedió su nieto Abd-al-Rahman III, que acabó con la insurrección y normalizó la situación. En el 929 se proclama Califa y se inicia un periodo de paz y prosperidad.

Época almorávide y almohade

A comienzos del siglo XI se inicia la guerra civil que da lugar a la desmembración del Califato y a la formación de las Taifas. En 1091 es conquistada por los almorávides y más tarde por los almohades, quienes ostentarán el poder hasta principios del siglo XIII.

Durante el siglo XII la ciudad alcanzó su mayor esplendor, que hicieron de Bayyasa lugar estratégico entre sus posesiones peninsulares. No sólo mejoraron la fortificación, sino que los edificios públicos como las mezquitas y los mercados se multiplicaron.

Su situación entre Castilla y Andalucía le otorgará una gran importancia estratégica a lo largo de la Edad Media.

La Reconquista

En 1212, Alfonso VIII la ocupa tras la famosa batalla de las Navas de Tolosa, pero no será conquistada hasta 1227 por Fernando III “el Santo”. De este modo, Baeza se convirtió en la primera ciudad tomada en Andalucía y pasó a ostentar la capitalidad civil y religiosa del
Alto Guadalquivir hasta la conquista de Jaén. El importante papel que jugó en la conquista de Al-Ándalus, le hizo merecer numerosos privilegios y el Fuero de Cuenca.

Por su parte, la Iglesia Católica establece en Baeza la sede episcopal. Por lo que, las más importantes órdenes religiosas y conventuales tuvieron presencia en la ciudad.

Esplendor

Es en el siglo XVI, cuando Baeza alcanza su máximo esplendor arquitectónico y cultural, con la fundación de la Universidad entre otros edificios. Además, su riqueza agropecuaria y pujanza comercial e industrial favorecieron un rápido crecimiento poblacional.

El poder civil y religioso se instaló en el centro, se levantó la Catedral en su entorno el Palacio de Jabalquinto y el SeminarioAsimismo, a finales del siglo XVI se instaló el Concejo.

Sin embargo, el panorama se vio ensombrecido por los enfrentamientos entre los bandos de la aristocracia local (Benavides y Carvajales) y que dio lugar a la demolición de las murallas por orden de la reina Isabel la Católica.

El proceso constructivo de conventos se prolongaría a lo largo del siglo XVII y es por eso, que se funda el Seminario Conciliar.Pero, a partir de estos años se inicia un declive, motivado, entre otros, por la Desamortización de Mendizábal, que trajo consigo la desaparición de conventos, cierre de parroquias, ermitas y fundaciones.

Depresión

A finales del reinado de Felipe II comenzaron a apreciarse los síntomas de la depresión económica, que se harían patentes con sus sucesores durante todo el siglo XVII.

La raíz de la crisis hay que buscarla en la demencial política exterior de los Austrias Menores –Felipe III, Felipe IV y Carlos II– que, embarcados en una guerra sin fin, la de los 30 años, y en diferentes sublevaciones, se vieron forzados a ejercer una presión fiscal salvaje, que arruinó a los labradores, hizo emigrar a los artesanos y endeudó a los concejos.

Con el entronamiento de los Borbones, y sobre todo durante el reinado de Carlos III, se instauró un nuevo concepto de Estado, aunque en Baeza este cambio apenas se notó. Sin embargo, se iniciaron, aunque sin éxito, algunos intentos de mejora animados por la Real Sociedad Económica de Verdaderos Patricios de Baeza.

Siglo XIX

Durante el reinado de Carlos IV (finales del siglo XVIII y principios del XIX), Baeza sufrió cuantiosas pérdidas humanas y económicas, debido a la Guerra de Independencia y a las exigencias, represalias y contribuciones de liberales y absolutistas. Hecho que obligó al cierre de parroquias, ermitas y fundaciones, así como el de la Antigua Universidad.

Sin embargo, la economía, fundamentalmente agrícola, refleja un incremento de la producción y una selección de los cultivos, aumentando considerablemente la extensión dedicada al olivar.

Época actual

Los inicios del siglo XX fueron marcados por una exacerbación de la crisis. El fracaso de la Restauración, la pérdida de las colonias y el caciquismo agudizan la tensión social y política. Por otra parte, se van consolidando las tendencias políticas obreristas, especialmente las anarcosindicalistas y socialistas.

Las estructuras económicas vuelven al Estado en 1931, pero la situación del campesinado se agrava. Los años 40, con sus malas cosechas y su política de “ajustes”, fueron particularmente duros. Por su parte, la crisis de los 70 contribuyó en buena medida al
proceso de decadencia demográfica. La década de los 80 marca una inflexión en la tendencia negativa que se arrastraba, propiciada por la favorable coyuntura económica. A pesar de todo, la ciudad continúa siendo eminentemente agrícola.

Paralelamente, surge un importante desarrollo urbanístico a lo largo del siglo XX. En 1996 fue declarada “Conjunto Histórico-Artístico” y “Ciudad Ejemplar del Renacimiento”, por el Consejo de Europa, en 1975.

En los últimos años, existe un despegue importante y de calidad de los servicios turísticos en gran parte acrecentado por la Declaración de Baeza junto a Úbeda como Patrimonio de la Humanidad (3 de julio de 2003). Estos servicios están principalmente basados en el turismo de interior, cultural y monumental, así como educativo, ya que su tradición universitaria se está viendo recuperada con la sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía.

 

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