Tanto Úbeda como Baeza han sido testigos del nacimiento de algunos de los personajes más ilustres de nuestra historia. Además, algunas personalidades históricas decidieron, en algún momento de su vida, poner su lugar de residencia en una de estas dos ciudades renacentistas.

Nobles

Francisco de los Cobos y Molina (Úbeda, 1477-1547). 

Hijo de Diego de los Cobos de la Tovilla, regidor de Úbeda, y de Catalina de Molina y Arquellada, Francisco de los Cobos nació en una familia noble pero con numerosos problemas económicos. Sin embargo, se convirtió en una de las personalidades más influyentes y adineradas de su época cuando ocupó el cargo de Secretario de Estado del Emperador Carlos I y V de Alemania y el de Comendador de Castilla. A él le debemos la mayoría de los monumentos que encontramos en Úbeda, ya que fueron construidos bajo su mandato, como la Sacra Capilla Funeraria del Salvador, que fue construida para ser panteón familiar.

Carlos I y V de Alemania (de Austria o Habsburgo) (Gante, 1500-Monasterio de Yuste, 1558). 

Fue  rey de España con el nombre de Carlos I (1516-1556) y durante su mandato unió las coronas de Castilla, Aragón y Navarra, y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V (1520-1558). Esto es debido a que fue hijo de Juana I de Castilla (hija de los Reyes Católicos) y Felipe el Hermoso (hijo de Maximiliano I de Austria y María de Borgoña). De esta forma heredó Castilla, Navarra, las Islas Canarias, las Indias, Nápoles, Sicilia y Aragón.

Durante su mandato visitó en varias ocasiones Úbeda, esto se debió, principalmente, a que su Secretario de Estado, Francisco de los Cobos, vivía en dicha ciudad. Como recuerdo de una de sus visitas se realizó una lápida de mármol, que está situada en la Torre del Reloj de la Plaza de Andalucía, que dice que "ante esta antigua imagen de Ntra. Sra. de los Remedios el Emperador Don Carlos V en 17 de noviembre de 1526, y el rey Don Felipe II en 3 de junio de 1570, al visitar nuestra ciudad, juraron guardar sus fueron y privilegios (…)". 

Juan Vázquez de Molina (Úbeda, alrededor del 1500-1570). 

Sobrino de Francisco de los Cobos, también fue Secretario de Carlos I y V de Alemania en relación a los asuntos de la corona de Castilla y de Flandes. Tras la muerte de su tío Francisco, éste se convertiría en Secretario de Estado del Emperador. Al igual que éste, fue también una de las personas más influyentes de España.

A mitad del siglo XVI, mandó a construir uno de los palacios más bellos de Úbeda que lleva su nombre, el Palacio Vázquez de Molina o conocido popularmente como el de las Cadenas.

Francisco Vela de los Cobos (Úbeda, entre 1520 y 1530-1575). 

Francisco de los Cobos, fue Regidor de Úbeda, Gentilhombre de la Casa de su Majestad y Capitán de Caballería que luchó contra los moriscos en Granada. Residió en el Palacio que lleva su nombre, el cual fue construido por Andrés de Vandelvira.

Artistas

Pedro de Vandelvira (Alcaraz, último tercio del siglo XV-1562). 

Arquitecto y escultor que estudió en Italia las obras de Miguel Ángel. Participó en algunos de los más importantes edificios de Úbeda y de Baeza. Destacan el diseño de la capilla de la Sacra Capilla Funeraria del Salvador y el del Hospital de Santiago de Úbeda, la portada del Palacio Juan Vázquez de Molina de Úbeda y las puertas de la ciudad de Baeza llamadas de Córdoba y de Úbeda, así como la capilla mayor de San Francisco de Baeza y la catedral de Jaén.

Andrés de Vandelvira (Alcaraz, 1509-Jaén, 1575). 

Hijo y discípulo de Pedro de Vandelvira fue uno de los más célebres canteros y arquitectos renacentistas españoles. Inventor de la bóveda vaída y de otras soluciones arquitectónicas, la mayoría de su obra se centró en la provincia de Jaén, bajo el mecenazgo de la familia Molina.

Entre sus obras cabe resaltar las portadas laterales y la Sacristía de la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda, la capilla de los Benavides en el convento de San Francisco de Baeza o el Hospital de Santiago de Úbeda. Asimismo, la mayoría de los palacios que hay en Úbeda fueron diseñados y construidos por él como el de Vázquez de Molina, el de Vela de los Cobos o el Palacio del Deán Ortega.

En cuanto a las catedrales dejó su huella en la de Baeza o en la de Jaén, y en la Iglesia de la Trinidad y en la sacristía de la Iglesia de San Nicolás.

Diego de Siloé (Burgos, 1495-1563). 

Al igual que Andrés de Vandelvira fue uno de los primeros artistas del Renacimiento en España. No sólo fue arquitecto, sino también escultor, sobre todo en su primera fase. Su obra es muy característica, ya que combina a la perfección el estilo renacentista italiano (que había estudiado durante una visita a Nápoles), con las influencias del estilo gótico español y del arte árabe.

Su trayectoria profesional se sitúa, sobre todo, en Granada donde participó en su catedral, así como en otros edificios de importancia como el Monasterio de San Jerónimo. En cuanto a Úbeda participó en la obra de la Sacra Capilla del Salvador.

Maestro Bartolomé. 

Artista forjador, en Úbeda realizó la reja plateresca de la Sacra Capilla del Salvador y las rejas de las capillas de la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares. También trabajó en la de la Capilla Real de Granada.

Alonso de Berruguete (Paredes de Nava, 1490-Toledo, 1561). 

Hijo del conocido pintor Pedro Berruguete, es uno de los referentes de la imaginería española del Renacimiento. Esto es debido a que estudió en Italia la obra de los artistas renacentistas. La obra que plasmó en Úbeda fue la Transfiguración de Cristo situada en el retablo de la Sacra Capilla Funeraria del Salvador.

Francisco Palma Burgos (Málaga, 1918-1985). 

Pintor, pero sobre todo, escultor, fue discípulo de Mariano Benlliure. Formado no sólo en España, sino también en la escuela italiana fue uno de los más importantes imagineros de la Semana Santa andaluza, su reflejo se nota especialmente en las de Málaga y Úbeda. Su obra destaca por una estética barroca, caracterizada por una temática fundamentalmente religiosa, en la que predomina el gusto por la belleza corporal y sensitiva.

En Úbeda, Palma Burgos realizó algunos de los conjuntos escultóricos y tronos procesionales de diferentes Cofradías como las imágenes del Santo Entierro (ubicada en la Colegiata Santa María de los Reales Alcázares), el Señor de la Columna (Iglesia de San Isidoro) y el trono de Jesús Nazareno o del Cristo de la Expiración.

Ginés Martín de Aranda (Baeza, 1556-1620). 

Su trayectoria artística se centra, sobre todo, en Andalucía, y en especial, en su pueblo natal, Baeza. Ahí destacan el diseño de la conocida Fuente de Santa María  y por participar en varias obras de la Catedral baezana.

Juan Bautista Villalpando (Córdoba, 1522-Roma, 1608). 

Arquitecto, matemático, escritor y teólogo jesuita, estudió junto a Juan de Herrera, arquitecto del Monasterio de El Escorial. En Baeza, diseñó para la Compañía de Jesús la Catedral. En el terreno literario, su obra más conocida fue el tripe volumen sobre el Templo de Salomón, que escribió junto al jesuita baezano Jerónimo de Prado y que consiste en un sólido tratado de arquitectura.

Antonio Machado (Sevilla, 1875-Colliure, 1939). 

Uno de los poetas españoles más reconocidos de todos los tiempos. Fue miembro de la Generación del 98 y su obra se sitúa dentro del movimiento literario del Modernismo.

Su vinculación con Baeza se sitúa entre 1912 y 1919, años en los que dio clase de Gramática Francesa en el Instituto de Bachillerato situado en la Antigua Universidad.  Estando en la localidad baezana publica en 1912 Campos de Castilla, obra en la que el autor se separa de los rasgos modernistas de sus anteriores escritos y se acerca a las inquietudes patrióticas de los autores de la Generación del 98. Asimismo, comienza la redacción de Los complementarios, un cuaderno de apuntes que será editado después de su muerte. Además, en 1917, ven la luz una antología de su obra poética y la primera edición de sus Poesías completas. En este mismo año, conoce en Baeza a Federico García Lorca, con el que  tuvo una gran amistad.

Joaquín Ramón Martínez Sabina “Joaquín Sabina” (Úbeda, 1949). 

Sin duda, es uno de los artistas ubetenses más conocidos. Cantautor y poeta, su carrera profesional ha estado plagada de numerosos éxitos. Ha publicado catorce discos de estudio, cuatro en directo y tres recopilatorios, además, ha colaborado con los artistas más importantes del mundo musical como Joan Manuel Serrat, Rocío Dúrcal o Fito Páez. Asimismo, compone para otros artistas como Ana Belén o Miguel Ríos, entre otros. En su faceta literaria ha publicado nueve libros con recopilaciones de letras de canciones o poemas.

El éxito de la música de Sabina radica, sin duda, en la letra de sus canciones y en su voz rasgada. Tras sufrir un leve infarto cerebral en 2001, se aparta de los escenarios durante varios años. Los últimos discos que publica son Dímelo en la calle (2002), Alivio de luto (2005) y Vinagre y rosas (2009), del cual ha vendido 200 mil copias en tan sólo un mes de su lanzamiento consiguiendo tres discos de platino.

Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956). 

Escritor. Es considerado como uno de los autores literarios españoles más leídos. Además, llegó a ocupar el cargo de director del Instituto Cervantes en Nueva York. Empezó a escribir muy temprano, en concreto a los 16 años, su primer escrito consiste en una obra de teatro titulada La Academia, la cual fue censurada, ya que tenía tintes existencialistas y de protesta.

Sus estudios van desde el Periodismo hasta la Geografía e Historia. En Granada, ciudad donde permaneció más de 20 años, escribió sus primeros relatos, artículos y novelas. Durante este periodo vio la luz Beatus Ille. Tras éste, le siguieron otros muchos El Robinson Urbano, Beatus Ille y Arturo, El invierno en Lisboa, Beltenebros y Elena, y un largo etcétera.

En 1991 fue ganador del premio Planeta por El jinete polaco. En 1993 se trasladó a los Estados Unidos para dar clase en la Universidad de Virginia y en 2004 le nombraron director del Instituto Cervantes de Nueva York. Su última novela lleva por título La noche de los tiempos. Paralelamente, no ha dejado de escribir artículos en diferentes periódicos.

Sin duda, la novela de Antonio Muñoz Molina ha estado marcada por episodios de su vida en Úbeda, ya que en muchos de sus relatos se pueden identificar fácilmente numerosos lugares de esta ciudad.

Antonio Millán Díaz “Carnicerito de Úbeda” (Úbeda, 1947-1976). 

Torero conocido por haber salido triunfador por la puerta grande de la Plaza de Toros de Las Ventas, en Madrid, tres veces como novillero en 1967 y otras tres como matador en 1971.

Formado en el Matadero ubetense, se viste por primera vez de luces en 1964 en la Plaza de Toros de Úbeda, donde consigue cortar dos orejas. Después de este festejo, participa en numerosas corridas, incluso en una novillada con picadores, pero será en Las Ventas cuando tome la alternativa en 1969 en plena Feria de San Isidro, donde actuó junto a Paco Camino y Francisco Rivera “Paquirri”, padrino y testigo de la ceremonia, respectivamente. De su toreo destaca el pase natural, el purísimo toreo de frente y la suerte de matar.

Religiosos

Diego de los Cobos Molina (Úbeda, 1516-Jaén, 1565). 

Hermano de Juan Vázquez de Molina y sobrino de Francisco de los Cobos, nació en el seno de una ilustre familia ubetense. Estudió jurisprudencia y teología en la Universidad de Salamanca. Tras sus estudios fue prior de Marmolejo (Jaén), diácono de Coria (Sevilla), miembro de la Chancillería de Valladolid y del Consejo de la Inquisición. Posteriormente fue obispo de Ávila y de Jaén. Fue mecenas del Hospital de Santiago de Úbeda, lugar donde está enterrado, y de la Iglesia de San Nicolás de Úbeda.

Alonso Suárez de la Fuente del Sauce (Fuente el Saux, ?-Jaén, 1520). 

Obispo de Jaén entre 1500 y 1520, se le llamó el obispo constructor por las numerosas obras que mandó a realizar y sufragó. En la provincia de Jaén fue mecenas del Puente de Obispo sobre el río Guadalquivir (entre Begíjar y Baeza), la Capilla Mayor de la Catedral de Jaén, la fachada principal de la Iglesia de San Pablo de Úbeda  y la Parroquia de San Andrés de Baeza .

San Juan de la Cruz (Fontiveros, 1542-Úbeda, 1591). 

Aunque su nombre original era Juan de Yepez Álvarez, éste se lo cambió cuando entró a formar parte de la Orden Carmelita. A parte de ser religioso, es conocido también por su faceta literaria, ya que fue uno de los más importantes poetas místicos del Renacimiento español. Fue reformador de la Orden de los Carmelitas y cofundador de la Orden de Carmelitas Descalzos con Santa Teresa de Jesús. Tras una larga enfermedad murió en el Convento de Úbeda. Sus reliquias se reparten entre Segovia y Úbeda.

 

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